Curiosidades del jabón de Marsella.
Lo clásico de las abuelas francesas: ponían un trocito debajo de la almohada o junto a la cama para dormir como un angelito, perfumar las sábanas y ahuyentar polillas toda la noche. Todavía lo hacen muchas.
El aromatizante de cajones más antiguo y efectivo del mundo: un jabón envuelto en tela dentro del cajón y la ropa huele a limpio durante meses. Mi amiga Cris lo hace.
Repelente natural: las polillas lo odian gracias al aceite de oliva y la sosa; por eso se guardaba en los baúles de lana y en los ajuares de novia.
Primer baño de los bebés: en Francia se usaba (y se usa) para lavar a los recién nacidos porque es tan suave que no pica en los ojos.
Flota en el agua: los marineros de Marsella lo llevaban en los viajes porque si se les caía al mar no lo perdían.
Truco de belleza marsellés: lavarse la cara con él, dejar actuar 30 segundos y enjuagar → piel impecable sin necesidad de más productos (Catherine Deneuve lo ha reconocido).
El olor secreto de las sábanas de hotel de lujo francesas: muchas lavanderías top lo usan todavía para el acabado final.
NOTA: Este jabón contiene derivados de aceite de palma y palmiste, habituales en cosmética por su capacidad de limpieza y estructura. En CUIDA-T trabajamos para garantizar que estos ingredientes provengan de cultivos sostenibles y libres de deforestación. Hemos solicitado la certificación RSPO (Roundtable on Sustainable Palm Oil) al fabricante y seguimos pendientes de recibirla, y así lo comunicamos, porque la transparencia con nuestros clientes es parte esencial de nuestro compromiso.