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Ingredientes legendarios y de última generación, información, curiosidades y productos relacionados en un solo sitio. Disfruta de nuestra enciclopedia de cosmética natural.
Viene de una planta etíope, y su ácido erúcico le da una textura sedosa que aguanta el calor de planchas y secadores.
Rico en ácidos grasos y vitamina E, es de los pocos aceites capaces de penetrar hasta capas más profundas de la piel.
Cada litro de aceite de argán puede requerir hasta 30 kg de frutos, procesados a mano por cooperativas de mujeres marroquíes.
El baobab puede vivir más de 1.000 años y almacenar 130.000 litros de agua en su tronco. De su fruto sale un aceite ligero que nutre sin apelmazar.
Rico en omega 3 y 6 en una proporción casi ideal para la piel, y sin nada que ver con el THC.
Desmaquilla hasta el waterproof, calma la piel tras el afeitado y nutre el cabello sin apelmazar. Pocos aceites cubren tanto terreno con tan poca cantidad.
Un clásico ligero, rico en vitamina E, que protege y suaviza sin pesar ni encarecer la fórmula.
Técnicamente no es un aceite, es una cera líquida que imita al sebo de tu piel casi molécula a molécula.
Griegos y romanos ya lo usaban como cosmético hace más de 2.000 años. Pocos ingredientes acumulan tanta historia.
Se necesitan entre 30 y 60 kg de semillas de escaramujo para un solo litro de aceite. Regenerador y antiedad, con un retinoide natural que la piel usa sin conversión previa.
Rosa mosqueta, jojoba, argán, baobab, macadamia: cada aceite hace un trabajo distinto, sin necesitar nada más que la planta de la que sale.
Regula el pH de la fórmula y, de paso, aporta un ligero efecto exfoliante y antioxidante.
Una sola molécula puede retener hasta 1.000 veces su peso en agua. Se descubrió en 1934 en el ojo de una vaca.
El AHA más suave de la familia: exfolia con moléculas grandes que penetran despacio y respetan la barrera cutánea.
El cuerpo lo produce de forma natural durante la respiración celular. En cosmética, purifica y renueva sin agredir.
Usada desde hace 4.000 años, sigue siendo de las plantas mejor documentadas en calmar, hidratar y regenerar la piel.
Caolín, illita, montmorillonita: minerales de la tierra que limpian, absorben y remineralizan según su color y su origen.
Hasta 6.000 veces más potente que la vitamina C como antioxidante. Es lo que vuelve rosas a los flamencos, que en realidad nacen grises.
La mucosa que el caracol segrega para reparar su propia piel resulta que también regenera la nuestra.
Lleva más de 2.000 años en la medicina ayurvédica. La cosmética moderna tardó milenios en descubrir su parecido funcional con el retinol, sin su irritación.
Retiene más agua que el ácido hialurónico y encima calma. Uno de los humectantes de mayor tolerancia que existen.
Comparten nombre pero no función: la betaína de remolacha hidrata, la de coco limpia. Vienen de la misma familia molecular con destinos distintos.
Mineral de toda la vida con fama de polémico. Neutraliza el olor bacteriano sin tapar los poros, elimina manchas dentales sin agredir el esmalte. El debate no es si funciona, sino cómo se formula.
Antiinflamatoria y calmante, lleva siglos en ungüentos populares para pieles irritadas, y la ciencia le ha dado la razón.
El carbón, activado o en polvo, absorbe impurezas como una esponja microscópica. Por eso aparece en tantos productos de limpieza profunda.
El sudor no huele. Lo que huele son las bacterias que se lo comen. Ahí está la clave de por qué un desodorante natural funciona distinto.
El escualano vegetal imita al que ya produce tu propia piel, por eso se absorbe tan bien sin dejar sensación grasa.
Esta alga azul verdosa concentra proteínas, antioxidantes y minerales en una sola célula microscópica.
No es un ingrediente único, sino un concepto: activos vegetales que imitan el efecto del retinol sin su periodo de irritación.
La urea tiene fama de complicada en sérums porque se degrada en líquido. Aquí se resuelve con citratos y gomas naturales, sin perder eficacia.
Su fundador hacía todo bien con pasta dental de farmacia y seguía teniendo caries. Empezó a formular la suya en casa, y así nació Georganics.
El humectante más estudiado y usado del mundo cosmético: barato, eficaz y prácticamente imposible de sustituir del todo.
Hacen falta unos 100 kg de granadas para obtener 100 g de aceite de semilla. Sus polifenoles superan en antioxidantes al té verde.
El 97% del esmalte dental está hecho de hidroxiapatita. Aplicarla en la pasta dental es, literalmente, devolver a los dientes lo que son.
Alepo lo inventó, Marsella lo copió: los cruzados llevaron este jabón sirio a Europa en el siglo XI, no al revés.
El karité no da su primer fruto hasta los 20 años y puede vivir 300. Cada tarro de manteca viene de un árbol que llevaba décadas esperando este momento.
Sus frutos, llamados salchichas por su forma, pesan hasta 10 kg y cuelgan de ramas de más de 20 metros. Mejor no estar debajo cuando caen.
Un champú sólido de Lamazuna equivale a dos o tres botellas líquidas. No es marketing, es aritmética.
La leyenda dice que Cleopatra se bañaba en leche de burra, aunque las fuentes serias apuntan a otra emperatriz romana. El mito pegó igual.
Loofy's nació de un viaje por Asia y un horror muy concreto: playas cubiertas de plástico. La respuesta fue una esponja de luffa vendida en mercadillos.
La grasa vegetal que los mayas usaban antes de que existiera el chocolate. Nutritiva, protectora y con ese aroma inconfundible a cacao: da cuerpo a las fórmulas sólidas y deja el cabello y la piel suaves de verdad.
Desde 1992 tiene denominación de origen: para llamarse monoï necesita al menos 10 flores de Tiaré maceradas 10 días en aceite de coco de Tahití.
La N-Acetil Glucosamina combinada con niacinamida es una de las parejas más estudiadas contra manchas y tono desigual.
Vitamina B3 con evidencia sólida detrás: regula el sebo, ilumina el tono y refuerza la barrera cutánea, todo a la vez.
Dos ingenieros electrónicos decidieron formular cosmética con la misma lógica con la que diseñaban circuitos: cada ingrediente, una función verificable.
La misma planta que pica al tacto calma y regula el cuero cabelludo por dentro, en agua floral o en extracto.
La provitamina B5 que la piel convierte en vitamina activa. Hidrata, calma y regenera a la vez, sin protagonismo pero sin ella muchas cremas serían menos cremas.
Se extrae de las hojas y ramas del naranjo amargo, no de la fruta. Un cítrico que purifica sin la agresividad de otros aceites esenciales.
Los polihidroxiácidos exfolian como los AHA, pero con moléculas más grandes que penetran despacio y resultan mucho más suaves.
Un humectante vegetal derivado del maíz que sustituye al propilenglicol sintético con el mismo resultado.
5.000 años de historia documentada y una lógica simple: lo que el cuerpo expulsa de noche, mejor no volver a tragarlo por la mañana.
El desodorante que no altera tu piel. Captura las moléculas de olor sin tocar el pH, sin tapar poros y sin irritar. La alternativa natural al bicarbonato para quien lo necesita.
Para un kilo de aceite esencial de rosa de Damasco hacen falta entre 3 y 5 toneladas de pétalos recogidos a mano antes del amanecer.
Sabater Hnos. empezó en Buenos Aires en 1936. Tres generaciones después, sigue siendo el mismo oficio: jabón hecho con amor y tradición.
Nacieron en la Segunda Guerra Mundial porque el jabón de siempre destrozaba la piel de los soldados. De la guerra salió, al menos, esto.
Nació de un encuentro entre voluntarios italianos y refugiados sirios en Turquía. El 100% de los beneficios financia la educación de 250 niños.
Según la leyenda china, el té se descubrió por accidente en el 2737 a.C., cuando unas hojas cayeron en el agua que hervia el emperador Shen Nong.
Del coco salen tensioactivos suaves que limpian sin arrastrar los lípidos buenos de la piel. La familia que hace posible una limpieza respetuosa.
La fracción ligera del aceite de coco. Emoliente, vehículo de activos y texturizante a la vez, sin olor, sin residuo y sin comedones. El ingrediente que hace que las cremas y sérums se sientan como deben.
Maija dejó su trabajo para responder a una pregunta que no la dejaba en paz: ¿qué cosméticos son realmente veganos? La respuesta se llama Vegan Fox.
El escorbuto mató a más marineros que las tormentas, hasta que en 1747 un médico naval demostró que los cítricos lo prevenían.
El tocoferol protege a los demás ingredientes de una fórmula frente a la oxidación, además de cuidar tu piel.
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