Exfoliación: renovar la piel con criterio

Exfoliación: renovar la piel con criterio

Exfoliación: renovar la piel con criterio

Iván M. - Images: ©CUIDA-T

Información, Ingredientes, and Rutinas

La piel se renueva sola. Cada tres o cuatro semanas, aproximadamente, las células de la capa más superficial mueren y son reemplazadas por otras nuevas desde las capas más profundas. Es un proceso natural, continuo y bastante eficiente cuando la piel está sana y equilibrada.

El problema es que con la edad ese ciclo se ralentiza. A los 20 años la renovación es rápida y casi imperceptible. A los 40, las células muertas tardan más en desprenderse y tienden a acumularse en la superficie, dando ese aspecto apagado, de textura irregular, que a veces confundimos con sequedad o falta de hidratación. La exfoliación ayuda a acelerar ese proceso cuando el ritmo natural no es suficiente.

Pero no toda la exfoliación es igual, y no toda es adecuada para todas las zonas ni todos los momentos. Entender la diferencia cambia bastante la forma de usarla.

Exfoliación facial respetuosa

Exfoliantes químicos

En el rostro, la exfoliación química es la opción más respetuosa y controlada. En lugar de frotar para eliminar células muertas, usa ingredientes con actividad biológica que disuelven los enlaces entre células y facilitan su desprendimiento de forma suave y progresiva. Sin abrasión, sin irritación, sin riesgo de dañar la barrera cutánea si se usa bien.

Los ingredientes que hacen este trabajo en el catálogo de CUIDA-T son tres, cada uno con un perfil distinto.

Los PHA o polihidroxiácidos, con la gluconolactona como referente, son los exfoliantes químicos más suaves que existen. Molécula grande, penetración lenta, sin irritación. Renuevan la superficie de forma progresiva y tienen además un efecto humectante que los hace especialmente útiles en pieles sensibles o reactivas. Vienen en el sérum de PHA de Olae a una concentración del 10%, suficiente para notar renovación sin agresión.

El ácido succínico trabaja de forma diferente: además de exfoliar suavemente regula el sebo y tiene acción antibacteriana, lo que lo hace especialmente interesante para pieles con tendencia a imperfecciones o poros visibles. Aparece combinado con NAG en el sérum renovador de Olae, donde ambos ingredientes se complementan: el succínico exfolia y purifica, la N-Acetil Glucosamina renueva y unifica el tono.

El ácido láctico es un AHA de tamaño medio, más activo que los PHA pero con mejor tolerancia que el glicólico. Exfolia, hidrata y tiene un efecto sobre la luminosidad que se nota. Aparece en el sérum ultra hidratante de Olae junto a urea y ácido hialurónico, una combinación donde la exfoliación y la hidratación profunda van de la mano.

Estos tres sérums se usan después de la limpieza, antes de cremas o aceites, y no se combinan entre sí en la misma rutina. Uno bien elegido según el tipo de piel es suficiente. La frecuencia depende de la tolerancia, pero empezar dos o tres veces por semana y observar cómo responde la piel es siempre la aproximación más sensata.

Exfoliante mecánico: syndet suave para el rostro

Hay un caso especial en el catálogo: el exfoliante facial syndet de Lamazuna, que combina la limpieza suave de un syndet con una exfoliación mecánica muy ligera gracias al polvo de semilla de albaricoque y el caolín. No es un exfoliante agresivo, es más bien un limpiador con textura ligeramente texturizada que renueva la superficie con cada uso sin necesidad de frotar. Un paso que hace dos cosas a la vez, limpieza y renovación, sin sobrecargar la rutina.

Para quien prefiere la exfoliación mecánica en el rostro o quiere algo más inmediato que los químicos, esta es la opción más respetuosa del catálogo.

Exfoliación corporal: la mecánica tiene más margen

En el cuerpo la piel es más gruesa y resistente que en el rostro, y la exfoliación mecánica tiene mucho más sentido. Frotar, arrastrar células muertas, estimular la circulación: todo eso que en el rostro sería agresivo, en el cuerpo es perfectamente adecuado y resulta muy satisfactorio.

Los exfoliantes corporales del catálogo trabajan principalmente con azúcar de caña como agente mecánico, una de las opciones más equilibradas: grano suficientemente fino para no arañar pero eficaz para eliminar células muertas, y que además se disuelve con el agua durante el aclarado sin dejar residuo. Los de Syriana lo combinan con aceites vegetales y manteca de karité, que nutren mientras exfolian, y con ingredientes botánicos que dan carácter a cada variante: granada con sus polifenoles antioxidantes, café estimulante y reafirmante, miel y avena para pieles más sensibles o secas.

Los de Vegan Fox van en la misma línea pero en formato sólido: azúcar, semillas de kiwi o café según la variante, con karité y aceites vegetales. Más concentrados, sin agua, duran más y viajan mejor.

Los jabones exfoliantes de Sabater Hnos. y los de 1975 Dampa incorporan semillas de uva o amapola directamente en la pastilla de jabón, de modo que limpian y exfolian en un único paso. La exfoliación es más suave que con un exfoliante específico, pero es constante y sin esfuerzo adicional.

La bolsa de sisal Sabosseta merece mención aparte: no es un exfoliante en sí misma sino un accesorio que convierte cualquier jabón en un producto con textura exfoliante suave. Fácil de lavar, duradera, y una forma muy práctica de añadir renovación a la rutina sin productos adicionales.

Un apunte sobre la piedra pómez

La piedra pómez es el exfoliante mecánico más antiguo y también el más abrasivo. Tiene su lugar, pero muy específico: durezas en talones, codos o plantas de los pies, siempre sobre piel humedecida y nunca en zonas con piel fina o sensible. Usada en seco o en zonas delicadas puede arrastrar células vivas y dañar la barrera. Con agua, en las zonas adecuadas y sin frotar en exceso, cumple su función sin problemas.

Frecuencia, sentido común y lo que la piel te dice

La exfoliación no es algo que haya que hacer todos los días. En el rostro, dos o tres veces por semana con químicos suaves es suficiente para la mayoría de pieles. En cuerpo, una o dos veces por semana da resultados visibles sin sobrepasar la piel.

Las pieles sensibles o reactivas hacen mejor con menos frecuencia y con ingredientes más suaves, PHA en lugar de AHA, azúcar fino en lugar de granos más gruesos. Las pieles grasas o con tendencia a imperfecciones toleran algo más de frecuencia y se benefician especialmente de exfoliantes que regulen el sebo al mismo tiempo.

Un par de cosas que conviene tener en cuenta: no exfoliar la noche antes de una exposición solar intensa, especialmente con ácidos, porque la piel renovada es más sensible a la radiación. Y si usas retinol o bakuchiol en la rutina nocturna, no añadir un exfoliante químico el mismo día: la renovación ya está cubierta y sumar más puede irritar.

Después de exfoliar, tanto en rostro como en cuerpo, la piel está más receptiva a lo que le apliques a continuación. Es el mejor momento para un aceite nutritivo, una crema hidratante o un sérum activo. Aprovechar esa ventana hace que todo lo demás rinda mejor.

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