Guía INCI (III): nomenclaturas y patrones de ingredientes
Guía INCI (III): nomenclaturas y patrones de ingredientes
Guía INCI (III): nomenclaturas y patrones de ingredientes
En la parte I vimos qué es el INCI y cómo interpretarlo. En la parte II repasamos los grupos de ingredientes por función. Esta tercera parte va un paso más allá: reconocer ingredientes por su nombre, sin necesidad de buscarlos uno a uno. Hay patrones en la nomenclatura INCI que, una vez conocidos, permiten identificar de qué tipo es un ingrediente solo con leer cómo se llama.
No es infalible, hay excepciones, pero cubre la gran mayoría de lo que vas a encontrar en una etiqueta.
No abunda en nuestro catálogo, pero sí en la cosmética convencional, sobretodo porque es la base en la de formato liquido. Es el más sencillo de todos. Aqua es agua, y en la mayoría de cremas, sérums acuosos y productos de limpieza suele aparecer como primer ingrediente porque es la base de la fórmula. No hay más que saber sobre esto, salvo que su presencia implica que el producto necesita conservantes para no contaminarse.
Si un producto no tiene Aqua en el INCI, es anhydro (sin agua): aceites, mantecas, barras sólidas, bálsamos. Estos necesitan mucho menos conservante o ninguno.
Cualquier ingrediente que termine en Oil es un aceite. Seed Oil se refiere al aceite extraído de la semilla blanda del fruto. Kernel Oil es aceite de la semilla blanda que está protegida por un hueso o cáscara muy dura:
Si va precedido de un nombre botánico en latín, es un aceite vegetal:
Si el nombre es más genérico o químico, puede ser un aceite mineral o sintético: Mineral Oil (aceite mineral), Paraffinum Liquidum (parafina líquida). Estos no los encontrarás en nuestro catálogo.
Butter indica manteca, y es siempre de origen vegetal en cosmética natural:
Wax o Cera son ceras. Funcionan como oclusivos y agentes de textura en barras y bálsamos. Son todos de origen vegetal, excepto la cera de abeja, que proviene de la apicultura.
El INCI mezcla latín e inglés según la época de registro: los nombres más antiguos quedaron en latín (Cera), los más recientes se escriben en inglés (Wax). Mismo ingrediente, distinta convención.
Algunos nombres botánicos los reconocerás enseguida: Lavandula Angustifolia es lavanda, Rosa Damascena es rosa de Damasco, Olea Europaea es oliva. Otros requieren algo más de práctica, pero la lógica y el patrón son siempre iguales: género + especie + parte de la planta + forma del extracto.
Cuando ves dos palabras en latín seguidas de Extract, Oil, Powder, Juice (extracto, aceite, polvo, jugo) o similar, estás ante un ingrediente de origen vegetal. Es una de las lecturas más fáciles del INCI una vez que conoces el patrón.
El sufijo -ol indica un alcohol, pero aquí hay una distinción importante que vale la pena conocer.
Alcoholes grasos: cadena larga, sólidos a temperatura ambiente, emolientes y estabilizantes. No resecan ni irritan, al contrario, suavizan. Cetyl Alcohol, Cetearyl Alcohol, Behenyl Alcohol, Stearyl Alcohol. Son muy habituales en cremas y acondicionadores para dar textura cremosa. Su nombre puede sonar a "alcohol" y generar alarma, pero su comportamiento es completamente distinto al del alcohol volátil.
Alcohol volátil: Alcohol Denat., Ethanol, Isopropyl Alcohol. Estos sí evaporan rápido, pueden resecar y alterar la barrera cutánea, especialmente en pieles sensibles. En concentraciones bajas y en fórmulas bien construidas no son necesariamente problemáticos, pero conviene tenerlos en cuenta si aparecen entre los primeros ingredientes.
Activos con -ol: algunos activos también terminan en -ol por su estructura química: Retinol (vitamina A), Panthenol (provitamina B5), Tocopherol (vitamina E), Bisabolol (calmante de la manzanilla). No tienen nada que ver con los alcoholes anteriores, aunque compartan la terminación.
El sufijo -ate indica una sal o un éster. Es un grupo muy amplio que incluye ingredientes de funciones muy distintas.
Conservantes: Sodium Benzoate, Potassium Sorbate, Sodium Dehydroacetate. Son de los conservantes más usados en cosmética natural, generalmente bien tolerados.
Emulsionantes y estabilizantes: Glyceryl Stearate, Cetearyl Glucoside (emulsionante derivado del coco), Sorbitan Olivate (emulsionante y surfactante derivado del aceite de oliva y el sorbitol). Los de origen natural como estos, permiten que agua y aceite convivan en una crema sin separarse, son biocompatibles con la piel, retienen la humedad y refuerzan la barrera lipídica natural.
Ésteres de aceites vegetales: los ésteres son compuestos químicos que se forman cuando un ácido se une a un alcohol y pierden una molécula de agua. En el mundo de la cosmética y la naturaleza, son los componentes responsables de dar buen olor, suavidad y textura a una gran variedad de productos. Caprylic/Capric Triglyceride (fracción ligera del aceite de coco, muy emoliente), Isopropyl Myristate (emoliente sintético habitual en cosméticos convencionales).
El sufijo -ite sigue la misma lógica pero deriva de ácidos distintos: donde -ate viene de ácidos terminados en -ic, -ite viene de ácidos terminados en -ous. En la práctica cosmética la distinción no cambia nada funcional: Sodium Sulfite, Magnesium Ascorbyl Phosphite. Mismo criterio de lectura, distinta familia química.
Como vimos en la parte II, los tensioactivos son la base de los productos de limpieza. Los que llevan -sulfate en el nombre son los más conocidos, pero no todos tienen el mismo perfil.
Los agresivos: Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y Sodium Laureth Sulfate (SLES) son los más habituales en productos de gran consumo: champús, geles, dentífricos convencionales. Limpian con eficacia pero eliminan en exceso los lípidos naturales, alteran el pH y pueden irritar con uso continuado. Si aparecen entre los primeros ingredientes de un producto de limpieza, la fórmula es agresiva.
Los suaves: no todos los nombres con sulf- son problemáticos. Sodium Lauryl Sulfoacetate (SLSA) es considerablemente más suave que el SLS a pesar del nombre similar. Disodium Lauryl Sulfosuccinate también tiene un perfil mucho más respetuoso y es habitual en productos para pieles sensibles o niños.
Los derivados del coco: Sodium Cocoyl Isethionate (SCI), base de muchos syndets, técnicamente es un éster sulfónico más que un sulfato, pero se menciona aquí porque su nombre puede generar confusión. Su comportamiento es completamente distinto: suave, con pH ajustado, sin resecar. Los tensioactivos del coco en general, Coco-Glucoside, Sodium Cocoamphoacetate, son la alternativa natural y respetuosa a los sulfatos convencionales.
La regla práctica: SLS y SLES son los que vale la pena evitar específicamente. El resto requiere más contexto.
Fáciles de identificar. Cualquier ingrediente que termine en -cone, -conol, -siloxane o -silane es una silicona (Dimethicone, Cyclopentasiloxane, Cyclohexasiloxane, Phenyl Trimethicone).
Las siliconas son emolientes muy eficaces en términos funcionales: dan una textura sedosa inmediata, suavizan y dan brillo. El problema es que forman una película oclusiva impermeable sobre la piel o el cabello sin aportar nutrición real. Crean un "efecto maquillaje" que oculta la deshidratación y, además, las variedades insolubles (como la Dimethicone) requieren limpiadores agresivos para eliminarse. Por su alto impacto ambiental, muchas de ellas (como las cíclicas o volátiles) están bajo prohibiciones estrictas en la Unión Europea al no ser biodegradables.
En cosmética natural están ausentes, sustituidas por aceites vegetales y ceras que aportan un efecto similar con beneficio real para la piel.
El sufijo -paraben los hace inmediatamente reconocibles: Methylparaben, Ethylparaben, Propylparaben, Butylparaben, Isobutylparaben.
Fueron el estándar de conservación en cosmética durante décadas por su eficacia y estabilidad. Su controversia surge por estudios que detectaron parabenos en tejido mamario y por su actividad estrogénica débil, lo que los situó en el debate sobre los disruptores endocrinos.
La evidencia científica sigue siendo debatida. El SCCS (Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Unión Europea) considera seguros a las concentraciones habituales los de cadena corta (Methyl- y Ethyl-). Sin embargo, las autoridades prohibieron por completo variedades como el Isobutylparaben y restringieron de forma estricta el Butylparaben y el Propylparaben.
Muchas marcas los han retirado preventivamente. Su presencia en un INCI no es automáticamente ilegal, pero es información relevante para quien quiera evitarlos.

El prefijo CI (Color Index) seguido de un número de cinco dígitos identifica un colorante aprobado para uso cosmético. El sistema no distingue origen: bajo ese prefijo conviven pigmentos minerales, colorantes de origen natural y sintéticos derivados del petróleo.
Ver las siglas CI en un INCI no implica automáticamente un ingrediente sintético. Para saberlo hay que conocer el número concreto o buscar para saber qué es. En cualquier caso, los colorantes no tienen función sobre la piel: están ahí por razones estéticas del producto, no por beneficio para quien lo usa.
Dentro del término Parfum o Fragrance puede haber decenas de compuestos distintos. La regulación europea obliga a declarar individualmente los alérgenos de fragancia cuando superan ciertas concentraciones: 0,001% en productos sin aclarado y 0,01% en productos con aclarado.
Los más habituales que verás declarados: Limonene (cítricos), Linalool (lavanda, otros florales), Citral (limón, hierba luisa), Geraniol (rosa, geranio), Eugenol (clavo, canela), Cinnamal (canela), Benzyl Alcohol, Coumarin, Citronellol.
Algunos proceden de aceites esenciales naturales, otros son sintéticos. Su presencia no significa que el producto sea malo o esté mal formulado: significa que contiene compuestos de fragancia que en pieles muy reactivas o con historial de alergias pueden sensibilizar. Para quien tenga piel sensible, revisar esta parte del INCI es especialmente útil.
Un producto completamente libre de fragancia no tendrá ninguno de estos términos ni la palabra Parfum. Es la opción más segura para pieles reactivas.
Para la mayoría de personas, sin embargo, la experiencia sensorial tiene cierto peso en sus rutinas de cuidado personal. Si no tienes la piel reactiva ni historial de alergias, no hay razón para evitarlos.
Los activos son el grupo más diverso en nomenclatura porque vienen de orígenes muy distintos y no siguen un patrón único. Sin embargo hay subgrupos reconocibles.
Nombre propio del compuesto en inglés: Se reconocen porque son el nombre directo del compuesto sin sufijos sistemáticos. Con algo de práctica los iremos reconociendo fácil. Algunos ejemplos:
Ácidos: muchos activos exfoliantes, renovadores o humectantes llevan Acid en el nombre. Fáciles de identificar. Ejemplos:
Vitaminas por su nombre químico: no aparecen como "vitamina X" sino por su nombre técnico:
Extractos botánicos activos: siguen el patrón de nombre botánico en latín que vimos antes:
Péptidos: llevan Peptide en el nombre o el prefijo Palmitoyl:
Como dijimos al principio de esta guía, la diferencia entre un activo eficaz y uno decorativo no está en el nombre sino en la concentración. Un extracto botánico al 0,001% en la lista apenas hace nada. El orden en el INCI sigue siendo la clave para evaluar si un activo está en cantidad relevante o simplemente para justificar un claim en el packaging.
Con estas claves puedes leer cualquier INCI con bastante criterio sin necesidad de buscar cada ingrediente:
Leer el INCI y comprender los ingredientes nos va a servir para saber qué nos ponemos en piel, cabello o boca, al margen de lo que pone en la parte de delante del envase. El frontal vende. El INCI informa.
Con las tres partes de esta guía tienes las herramientas para decidir con criterio: entender la lógica del listado, reconocer los grupos de ingredientes por su función e identificarlos por su nombre. Con la práctica, los patrones se vuelven automáticos y la lectura se vuelve rápida.
El objetivo no es generar desconfianza ni convertir cada compra en un examen. Es darte contexto para elegir mejor, para acceder a la información real y no quedarnos en los claims de marketing. Eso es lo que intentamos hacer en CUIDA-T con cada producto del catálogo: que el INCI respalde lo que dice la etiqueta, sin rellenos innecesarios.
Para profundizar en algunos de los ingredientes mencionados, los encontrarás en nuestro glosario de ingredientes o el archivo de fichas Saber más.
¿Te perdiste el principio? Lee la Guía INCI parte I y la Guía INCI parte II.
Lamazuna
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