Una historia que empieza en un ático
Luigi era un niño cuando empezó su colección de jabones, llenando la casa de aromas. Los estudios en química y conocer a Lucia fueron el detonante de los primeros experimentos, hechos en el ático de su casa bajo la supervisión de la abuela Gina. Tradición e innovación desde el primer día.
En 2006 participaron en mercados de artesanía local y se vincularon al GAS (Grupo de Compra Solidaria) de su ciudad, donde encontraron personas que buscaban, como ellos, un estilo de vida más honesto. Fue ese grupo quien financió el primer laboratorio mediante crowdfunding, cuando esa práctica apenas existía. Muchas personas creyeron en el proyecto antes de que hubiera un solo producto en venta.
En 2007 nació La Saponaria en Vallefoglia, Pesaro. Sin grandes inversiones: ellos mismos construyeron parte de la maquinaria y el mobiliario con materiales de segunda mano. La maquinaria de Adriano, un pequeño fabricante artesanal que cerraba su negocio, les dejó el equipo y el legado moral de su obra. Así empezó todo.
Una marca que creció con criterio
Lo que comenzó como un microlaboratorio fue creciendo sin perder el alma artesanal. En 2010 nacieron las primeras colaboraciones de kilómetro cero con agricultores locales: lavanda, caléndula y aceite de oliva virgen extra como ingredientes de proximidad y cero impacto. En 2012 llegaron los primeros champús de semillas de lino y la línea facial de argán. En 2014 inauguraron su primera tienda física y su nuevo laboratorio, construido siguiendo criterios de ahorro energético.
En 2015 Luigi se convirtió en profesor universitario de cosmetología, lo que reforzó el departamento de investigación y calidad. En 2016 asistieron a su primera feria internacional en Núremberg y publicaron su primer libro sobre autoproducción de jabones naturales. Ese mismo año ganaron su primer BioAward.
Logros europeos y reconocimientos
La Saponaria no es una marca pequeña con aspiraciones: es una marca que ha crecido con coherencia y ha sido reconocida por ello. Algunos hitos:
En 2022 fueron nombrados entre las 1.000 empresas europeas de más rápido crecimiento por el Financial Times, Campeón de crecimiento por Affari&Finanza di Repubblica y Líder de crecimiento por el Sole 24 Ore. Ese mismo año ganaron el Ki-Life Sustainable Award por Wonder Pop, su línea facial cero residuos.
Entre sus BioAwards: mejor acondicionador y mascarilla (2017), mejor iniciativa benéfica (2019 y 2021), mejor sérum facial antiedad (2021), mejores tratamientos corporales (2020). El EcoPack 2021 de CONAI reconoció su innovación en envases sostenibles.
En 2023 dieron un paso más y se convirtieron en Società Benefit, empresa de beneficio público con objetivos de impacto positivo integrados en su estatuto. Su lema: "Juntos para marcar la diferencia, una ducha a la vez."
Lo que define su cosmética
La Saponaria trabaja sin ingredientes petroquímicos, con materias primas de origen vegetal ecológico, muchas de km 0 y algunas de comercio justo. Toda su gama está certificada por CCPB, un organismo que audita no solo los productos sino toda la cadena de producción y suministro.
El 99% de sus productos son veganos. La única excepción es su jabón de miel y lavanda, que contienen miel de apicultor ecológico y que la marca defiende con argumentos concretos sobre la protección de las abejas silvestres.
Sus envases eliminan el plástico virgen de todas sus líneas, usando vidrio, aluminio reciclado, bioplástico de caña de azúcar y plástico marino recuperado. Su laboratorio funciona al 100% con energía renovable.
Tienen además una sección DIY donde venden materias primas y comparten recetas para quien quiera hacer sus propios cosméticos. Una apuesta por la educación y la autoproducción que viene desde sus primeros años y que sigue siendo parte de su identidad.
“Producir cosméticos que sean buenos para el usuario y que tengan un impacto positivo en el medio ambiente y en nuestra sociedad." La Saponaria.
Descubre sus productos: La Saponaria
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